Ricardo Martínez
Diario

enoturismo · 13 de agosto de 2026

Vinos frescos de la Alpujarra y la Contraviesa: tus mejores aliados contra el calor veraniego

¿Se puede disfrutar del vino en pleno agosto granadino? La respuesta está a más de 1.000 metros de altitud. Descubre cómo la altitud y la brisa alpujarreña dan vida a blancos de Vigiriega, rosados y tintos ligeros con una acidez vibrante, perfectos para refrescar tus tardes de verano y maridar con la mejor gastronomía local.

Vino de uva Vigiriega de Bodega Cuatro Vientos de Murtas (Sierra de la Contraciesa)

Introducción

Cuando el mercurio aprieta en Granada y las tardes estivales se vuelven infinitas, el cuerpo pide frescura. Pero ser amante del vino en pleno agosto no significa renunciar a la copa ni refugiarse únicamente en la cerveza helada. La respuesta a las altas temperaturas no está lejos: se encuentra suspendida a más de 1.000 metros de altitud, en las laderas empinadas de la Contraviesa y la Alpujarra.

Allí donde la brisa del Mediterráneo se choca con la imponente presencia de Sierra Nevada, nace una tipología de vinos que son puro alivio térmico: blancos vibrantes, rosados llenos de fruta y tintos ligeros con una acidez tan viva que parece desafiar al verano.

El milagro de la altitud: ¿por qué estos vinos son tan refrescantes?

Hablar de la Sierra de la Contraviesa y la Alpujarra es hablar de uno de los viñedos más altos de Europa. Mientras en el valle el calor aprieta, en las alturas se produce un fenómeno crucial para la viticultura de calidad: la oscilación térmica.

Durante los días de verano, las cepas reciben una insolación envidiable, pero al caer la noche, la temperatura se desploma. Este salto térmico permite que la uva conserve una acidez natural extraordinaria y una tensión mineral que se traslada directamente a la copa. No son vinos pesados ni alcohólicos; son tragos fluidos, gastronómicos y tremendamente revitalizantes.

Variedades que debes buscar en tu copa este verano

Si quieres beberte el territorio alpujarreño este agosto, apunta estas variedades autóctonas y adaptadas que marcan la diferencia:

  • Vigiriega: La reina indiscutible de la zona. Una variedad blanca autóctona que sobrevivió a la filoxera y que regala vinos con notas de manzana verde, cítricos y una acidez punzante y salina que invita a dar el siguiente sorbo.
  • Sauvignon Blanc y Chardonnay de altitud: Adaptadas a la perfección a los suelos de pizarra y esquistos, ofrecen un perfil aromático muy fresco, alejado de la madurez pesada de otras zonas más cálidas.
  • Garnacha y Vijariego Negro: Para quienes no renuncian al tinto ni en agosto. Elaborados con maceraciones cortas o servidos a una temperatura fresca (12-14 °C), ofrecen fruta roja crujiente y una frescura casi silvestre.

Maridaje veraniego con acento granadino

¿Con qué acompañar estos vinos frescos en la mesa estival? La gastronomía local nos da la pista:

  1. Remojón granadino: La combinación de bacalao desalado, naranja, oliva negra y aceite de oliva virgen extra pide a gritos la acidez limpia de una Vigiriega de la Contraviesa.
  2. Marisco y pescados de la Costa Tropical: Las quisquillas de Motril o un buen espeto de sardinas maridan a la perfección con la salinidad y finura de los blancos alpujarreños.
  3. Tabla de quesos artesanos de cabra: Quesos frescos o de media curación con una copa de rosado de altura ofrecen un equilibrio láctico y frutal insuperable.

El verano en Granada se combate mejor cuando sabes qué botella descorchar. Si quieres aprender a seleccionar los mejores vinos locales y disfrutar de una experiencia sensorial única sin salir del centro o visitando el propio viñedo, estoy aquí para guiarte.

¿Quieres descubrir estos vinos frescos en persona? Reserva una cata conmigo y aprendamos a beber el territorio como se merece.

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